Nuestros cuerpos transmiten corrientes invisibles de amor o de odio, de bondad o de maldad sin que medie palabra.

//Nuestros cuerpos transmiten corrientes invisibles de amor o de odio, de bondad o de maldad sin que medie palabra.

Nuestros cuerpos transmiten corrientes invisibles de amor o de odio, de bondad o de maldad sin que medie palabra.

Hace unos días, una apreciada amiga, trajo a su madre por primera vez a la clase de Yoga. Con mucho respeto, esperó a que termináramos de recitar el mantra de inicio y abriéramos los ojos. Fue entonces cuando me miró con dulzura y dijo: ¡Qué bonito me ha parecido! Estas palabras, y algo mágico que no pude ver, inspiraron la reflexión que hice esa tarde y que hoy comparto contigo.

Siempre que alguien viene por primera vez a clase, aprovecho para explicar brevemente el sentido que tiene el mantra de inicio; principalmente doy 3 razones:

1º Sirve para armonizar cuerpo y mente

2º Elimina la tendencia de la mente por inclinarse hacia lo negativo.

3º Se convierte en un vehículo que nos guía hacia nuestro interior.

Hay muchas más razones que se podrían describir del uso del mantra, pero la influencia de esta mujer, me hizo añadir un aspecto muy apropiado con el tema que voy a exponer hoy; la transmisión de corrientes invisibles.

Cuando recitamos el mantra juntos, nuestros maestros interiores se reconocen y respetan, nos ponemos todos al mismo nivel, eliminamos las diferencias de sexo, religión, raza, condición social, incluso de experiencia. Todos somos uno. Esta idea la conecto con la célebre frase de Mahatma Gandhi: “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”. Ahora verás porqué.

Como profesor de Yoga, tengo en cuenta que cuando los alumnos llegan a clase, han vivido diferentes experiencias durante el día, cada uno tiene sus circunstancias, por lo que generalmente hay disparidad de energías y emociones. Pero al establecernos correctamente en la postura, centrarnos en la respiración, observar de cerca la mente y recitar el mantra de conexión, poco a poco nos armonizamos dejando atrás el ruido, las diferencias, e incluso las preocupaciones. Nuestros cuerpos actúan de vasos comunicantes equilibrándonos energética y emocionalmente.

En el transcurso de esta reflexión podrás ver como los seres humanos, no solamente nos comunicamos mediante el uso de la palabra, sino que nuestros cuerpos transmiten corrientes invisibles de amor o de odio, de bondad o de maldad sin que medie palabra. De ahí la importancia de cuidar lo que sentimos dentro de nosotros, porque eso es lo que transmitimos hacia fuera. Como ya he dicho, esta reflexión surge de lo que la madre de mi amiga me transmitió, pues yo no pensaba hablar sobre esto.

Esta idea la conecto con la pregunta que a veces nos hacemos: ¿Qué puedo hacer para contribuir en construir un mundo mejor? Sin duda, ser mejor, albergar nobles sentimientos. Y es aquí donde toma sentido la frase de Gandhi. “Se tú el cambio que quieres ver en el mundo”.

Por eso, lo primero que debemos hacer si queremos ser ese cambio que queremos ver, es estar en paz con nosotros mismos y cuidar la calidad de nuestros sentimientos. Ya lo dijo Unamuno: “Purifícate por dentro y se purificará el mundo”.

Lo que debemos tener claro, es que lo que cada uno siente y hace, (interna o externamente) repercute en los demás. Y teniendo en cuenta este principio en nuestro día a día, podemos resolver muchos conflictos, evitar que se generen otros, ser fuente de inspiración, y lo mejor de todo, promover paz y armonía. Ese es nuestro granito de arena en la construcción de un mundo mejor.

Conforme maduras, te das cuenta que al final el mundo es una proyección de lo que somos. Por eso es tan importante empezar por la transformación de uno mismo. Krishnamurti dijo: “Tu eres el mundo y el mundo eres tú”.

Y para llevar al terreno práctico la idea de cómo afecta la transmisión de nuestros sentimientos hacia los demás sin que medie palabra alguna, voy a plantear dos escenarios que quizás te resulten conocidos.

Un día llegas a casa después de una dura jornada de trabajo, un día en el que las cosas no han salido como tu querías, y dentro de ti hay algo de insatisfacción, rabia, malestar e impotencia.

Ese día en casa hay calma, cada uno está a lo suyo, están esperándote para cenar, y tú, posiblemente, sin hablar siquiera, enciendes con tu sentimiento interno una llama que acaba alterando el ambiente.

Ahora otro escenario totalmente diferente. Después del trabajo acudes a tu clase de Yoga. Al salir, tu clima y sentir interno es apacible y cálido. Sientes serenidad, respeto y tolerancia por los demás.

Ese día al llegar a casa el ambiente está tenso, hay discusiones entre los hermanos, o de alguno de los padres con los hijos. Pero en esta ocasión percibes, aun sin decir nada, que poco a poco el ambiente se va calmando. Es tu buen estado de ánimo el que recupera la armonía del hogar. ¿Te resultan familiares estas dos escenas?

Lo importante es entender que ambos escenarios los has creado tú con tu sentir interno. Este es el poder de la transmisión de esa corriente invisible de la que he hablado. De ahí la importancia de cuidar tus sentimientos, y de aprender a transformarlos cuando sientas que es necesario. Y aquí es donde la práctica de Yoga adquiere verdadera importancia. El Yoga nos ayuda a equilibrar el estado ánimo, haciendo que esa trasformación no se convierta en algo complicado de hallar, sino todo lo contrario, con la práctica acabas convirtiéndote en maestro en el manejo de tus emociones.

Como has podido ver, los sentimientos que albergues acabarán determinando la calidad de los acontecimientos en tu vida; si sabes controlar tus sentimientos y gestionar tus emociones, puedes casi predecir lo que va a pasar. Muchas más cosas de las que tú crees, dependen únicamente de lo que decidas hacer con ellas.

Hasta aquí he tratado este tema a nivel individual. Veamos cómo nos afecta esta misma idea trasladada al conjunto de la humanidad.

Los antiguos griegos decían que “El hombre es un microcosmos que reproduce en pequeño el mundo entero”. Deberíamos parar a pensar, que eso que le pasa al otro te pasa a ti. Y que yo soy tu, y tú eres yo, y que lo único que cambia son nuestras circunstancias. Cuando entendemos este principio, las cosas se ven diferentes, porque entiendes que “lo que uno hace en la vida, repercute para bien o para mal en los demás”.

 Por lo tanto, si lo que hacemos afecta al género humano, entonces, las atrocidades que comenten algunas personas, fomentan la degeneración de la humanidad contribuyendo a hacer un mundo peor.

Pero, por otro lado, también ocurre a la inversa, también hay hombres y mujeres modélicos, que han trabajado duro e incluso han dado su vida para regenerar la especia humana. Por citar algún ejemplo, cuando murió Gandhi, o la madre Teresa de Calcuta, los que les conocieron coinciden en decir que “El mundo es más pobre sin ellos” reconociendo que han sido una riqueza para la humanidad entera, y que han contribuido a dejar un mundo mejor.

Hasta aquí me he ocupado de la teoría. Vamos ahora a por los aspectos prácticos para que puedas adoptar sus beneficios. Te sugiero que pruebes a incluir estas 5 propuestas en tu vida:

1º Ahora que sé la influencia que tiene aquello que siento, procuraré parar y observarme interiormente antes de actuar

2º Dejar de pensar que yo solo no puedo hacer nada por mejorar el mundo, y que, por lo tanto, no importa mucho lo que haga.

 3º No olvidar que siempre es mejor sentir amor que odio, bondad que maldad.

 4º Recordar que, simplemente cuidando mis sentimientos, puedo hacer más habitable mi vida y la de los demás.

5º Frecuentar lugares con energía positiva; pasear por la naturaleza, una clase de Yoga, Festivales de Yoga, etc.

Por otro lado, dedicarle unos minutos a leer esta reflexión, comprender que tu influencia también está impactando en la construcción y destino de este mundo, y que tu sentir puede ser fuente de inspiración para los demás, puede ser una buena manera de contribuir a que el planeta sea un lugar más amable para vivir.

Me despido dando las gracias a los practicantes de Yoga honestos que comparten su bienestar con otras personas para que conozcan el Yoga.

Como siempre, espero que estas ideas te hayan sido útiles. Y si ha sido así, que las puedas compartir con los demás.

Te deseo una buena práctica y que disfrutes de un feliz y hermoso mes de marzo.

Namaskar.

Vicente M.S GuruVir.

2018-03-06T23:07:33+00:006 marzo 2018|Reflexiones|4 Comentarios

4 Comments

  1. Merche 07/03/2018 en 11:44 - Responder

    Qué maravilla haber podido hacer yoga contigo por un tiempo,lo tengo pendiente, pero volveré, gracias por compartir toda tu experiencia con nosotros… Namasté

  2. Amparo 07/03/2018 en 12:46 - Responder

    Doy las gracias a las clases de yoga por qué han contribuido a que yo sea mejor..y siento que colaboró a un mundo mejor

  3. CHARO 07/03/2018 en 16:48 - Responder

    Totalmente de acuerdo. Ésto en psicoanálisis Freud lo denominó “Transferencia” y efectivamente, incluso sin mediar palabra, transfieres al otro todo lo que en tu Universo mental está ocurriendo.
    Muchísimas gracias por poner la atención a éste tema tan importante, si queremos que el Mundo sea un espacio de paz y armonía.

    Namaskar.

    • YogaGuruVir 18/08/2018 en 09:49 - Responder

      Gracias Charo por tu comentario. Estáis muy presentes en mi corazón.

Deja tu comentario